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¿De qué manera influyen el estrés y la ansiedad en el desempeño académico de los niños?

  • Foto del escritor: Remi Noticias
    Remi Noticias
  • 28 oct 2024
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 5 nov 2024

Los niños que enfrentan elevados niveles de estrés y ansiedad suelen presentar síntomas tales como problemas de concentración, fatiga, irritabilidad y dificultades para recordar información.

Cuando un niño se siente constantemente ansioso por su rendimiento escolar o por aspectos de su vida personal, su habilidad para aprender se ve afectada. Foto: Freepik.

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Redactado por: Stefany Cabrera


Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental (10 de octubre), se hace evidente la necesidad de enfocarse en una problemática cada vez más notable: el efecto del estrés y la ansiedad en el rendimiento académico y el bienestar emocional de los niños en Perú. Estos retos no solo impactan el aprendizaje, sino que también afectan la calidad de vida de los estudiantes, creando un ciclo que pone en riesgo su desarrollo integral.


Aumento de la preocupación en las aulas

El ambiente escolar puede ser una fuente de crecimiento, pero también de presión para los niños. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), más del 13% de los niños y adolescentes a nivel global padecen trastornos mentales, siendo el estrés y la ansiedad los problemas más comunes.

En Perú, en 2023, se reportaron más de 1 millón de atenciones por episodios depresivos en menores de entre 6 y 17 años en los centros del Ministerio de Salud (Minsa), una cifra récord que no se había visto en años anteriores.


“En nuestro país, los estudiantes enfrentan altos niveles de estrés, especialmente durante los períodos de exámenes o entregas importantes. La presión para obtener buenas calificaciones, el miedo al fracaso y la carga excesiva de tareas son factores que contribuyen a un estado continuo de tensión en los niños. Esta situación a menudo les dificulta concentrarse y disfrutar del proceso de aprendizaje”, afirma el psicólogo educativo Tomás Barclay, de la ONG Caminando Juntos.


Impacto en el rendimiento académico

Los niños que sufren altos niveles de estrés y ansiedad suelen mostrar síntomas como problemas de concentración, fatiga, irritabilidad y dificultades para retener información. Esto no solo afecta su rendimiento escolar, sino también su motivación para asistir a clases.

“Cuando un niño está continuamente preocupado por su rendimiento académico o por cuestiones personales, su capacidad de aprendizaje se ve disminuida. Este bloqueo mental actúa como un mecanismo de defensa ante la sobrecarga emocional, creando un círculo vicioso en el que el rendimiento escolar continúa disminuyendo y la ansiedad aumenta”, explica Barclay.


Efectos en el bienestar emocional

Aparte de su impacto en lo académico, la ansiedad y el estrés también pueden afectar el bienestar emocional de los niños. Los sentimientos de frustración, baja autoestima y aislamiento son comunes entre aquellos que no reciben el apoyo necesario. En situaciones extremas, esto puede resultar en problemas más graves, como la depresión infantil.

“La salud mental de los niños debe ser una prioridad en el hogar y en las escuelas. Los padres y los profesores desempeñan un papel crucial al identificar signos de estrés y ansiedad, así como al crear un ambiente de apoyo donde los niños puedan expresarse y sentirse seguros”, concluye el especialista.


Medidas para aliviar el estrés en las aulas


Existen diversas estrategias que pueden implementarse para reducir el estrés en el entorno escolar y fomentar el bienestar mental de los niños. Algunas de las más destacadas son:


  1. Fomentar la comunicación: Crear espacios seguros donde los estudiantes puedan expresar sus emociones y preocupaciones sin temor a ser juzgados es fundamental para su bienestar emocional.

  2. Reconocer las emociones: Enseñar a los niños a través de imágenes y situaciones cotidianas a identificar sus emociones, aceptarlas y entender que no hay emociones negativas, es vital para su desarrollo emocional.

  3. Enseñar técnicas de relajación: Practicar ejercicios de respiración o meditación puede ser de gran ayuda para que los niños aprendan a gestionar el estrés y encuentren calma en momentos de tensión.

  4. Promover el juego y las actividades físicas: El ejercicio regular y momentos de recreación son esenciales para liberar la tensión acumulada y mejorar el estado de ánimo general de los estudiantes.

  5. Establecer expectativas realistas: Es importante que los adultos reconozcan las capacidades y límites de los niños, evitando imponer cargas académicas excesivas que puedan generar más estrés.


“Es crucial entender que si no se toman medidas para abordar el estrés y la ansiedad en los niños desde una edad temprana, las consecuencias pueden extenderse hasta la vida adulta. Por ello, como parte de nuestra misión de mejorar la calidad de vida y el bienestar emocional de los niños en Perú, en Caminando Juntos estamos desarrollando el programa ‘Creciendo Juntos’. Este programa busca empoderar a niñas y niños en situación de vulnerabilidad, fortaleciéndolos en autoestima y habilidades socioemocionales, para que puedan enfrentar la adversidad siendo la mejor versión de sí mismos”, concluyó Barclay.


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